En 2024, una corporación aeroespacial estadounidense reprobó una auditoría realizada por la Administración Federal de Aviación. La auditoría se hizo tras múltiples incidentes de seguridad, incluido un vuelo que sufrió una despresurización en la cabina cuando un panel de una puerta se desprendió. Un vocero de la empresa reconoció que las fallas se debieron a que las instrucciones para los empleados eran difíciles de comprender y cambiaban demasiado a menudo, lo que impidió que siguieran fielmente los procedimientos.
Pablo les dijo a los creyentes de Corinto que debían considerarlos a él y a otros líderes como «servidores de Cristo», ya que habían sido encomendados «administradores» de Dios (1 Corintios 4:1-2). En aquellos tiempos, los administradores eran responsables de supervisar los recursos de una familia. Por encima de todo, el requisito fundamental para ellos era la fidelidad. Pablo se describió como un administrador que se fatigaba «trabajando con [sus] propias manos» para cumplir con sus responsabilidades (v. 12), usando con cuidado lo que Dios le había dado; en especial la sabiduría y los misterios del evangelio (v. 2).
Esforcémonos por ser administradores fieles, cumpliendo con sus estándares en nuestras prácticas espirituales, deberes laborales y relaciones interpersonales.



