La última noche del campamento, mi yo adolescente sintió que llamaba la atención estando sola en medio de un grupo de campistas. Cuando uno de ellos se burló de mí, me dolió. Corrí de regreso a mi tienda y fingí estar dormida cuando la líder del grupo vino a verme. A la mañana siguiente, evité su intento de hablar sobre lo sucedido.

Más tarde, ella me escribió para ayudarme a comprender que Dios realmente se interesaba por mí. Citó a Pablo: «estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Filipenses 1:6). Sentí que esas palabras estaban dirigidas específicamente a mí.

Pablo le escribió a la iglesia en Filipos, la cual había fundado hacía más de una década, para animar a los creyentes a arraigar su amor por Dios y los unos por los otros con «entrañable amor» (v. 9). Dios continuaría su obra en y a través de ellos al llenarlos de «frutos de justicia […] por medio de Jesucristo» (v. 11). En aquel momento, yo no entendía el contexto original, pero empecé a comprender que mi identidad como alguien amado por Dios provenía de conocer el amor de Jesús.

Dios desea que recibamos su amor y que este abunde en nosotros más y más. Al llenarnos de su gozo y paz, no solo lo conocemos más a Él, sino también su buena obra en nosotros.

De:  Amy Boucher Pye

Reflexiona y ora

¿Cómo te moldea saber que Dios completará la obra en ti? ¿Cómo puedes profundizar tu identidad en Cristo?
Dios, gracias por crearme.