Mi sobrina estaba ocupada con sus estudios y adaptándose a su nueva residencia. Por problemas de seguridad, la universidad requería un permiso vehicular. Como solicitarlo sería una tarea más en su larga lista, me ofrecí a hacerlo. «¡Gracias!», me dijo después, sorprendida de que me hubiera tomado solo unos minutos conseguirlo.

Lo que ella no sabía era que esa tarea aparentemente sencilla me había requerido coordinar medio día de trabajo, solucionar un problema en su solicitud y reunir documentos inesperados. Pero no se lo dije. «¡Cuenta conmigo!», le respondí.

El amor está en los detalles. Las Escrituras nos hablan del amor de Dios en dos detalles aparentemente pequeños en la vida de los israelitas en el desierto: su ropa y su calzado. Durante cuarenta años, sus vestidos no se envejecieron ni sus sandalias se gastaron (Deuteronomio 29:5). Ni siquiera se les hincharon los pies (8:4).

Habían sido infieles, pero Él mostró «muchas misericordias» y no los abandonó (Nehemías 9:19); «de ninguna cosa tuvieron necesidad» (v. 21). Les proveyó su presencia, la enseñanza de su Espíritu, comida y agua (vv. 19-20); y cosas pequeñas pero necesarias, como ropa y calzado.

Dios muestra su amor de formas que podríamos pasar por alto. Tal es su amor, que cuida cada detalle de nuestra vida.

De:  Karen Huang

Reflexiona y ora
¿Qué detalles de tu vida manifiestan el amor de Dios? ¿Cómo te ayudana confiar en Él?
Padre, gracias por amarme.