Un billete de veinte dólares y dos folletos con mensajes sobre Jesús. Eso había dentro de un sobre etiquetado: «John Daniels, Sr. Día de los actos de bondad al azar». Una mujer me lo dio mientras caminaba por el campus de la universidad. Un año antes, John había sido fatalmente atropellado después de ayudar a un hombre sin hogar y compartir palabras sobre el amor de Cristo con él. Su legado de testimonio mediante palabras y acciones sigue vivo a través de la mujer que conocí ese día y de otros miembros de su familia.
En Mateo 26:13, Jesús conmemoró a una mujer con estas palabras: «De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella». El corazón tierno de esta mujer hacia Cristo la impulsó a ungirlo con un perfume costoso (v. 7). Lo que otros malinterpretaron y criticaron como un desperdicio (vv. 8-9), Jesús lo elogió como «una buena obra» (v. 10). Dios usó de manera singular la devoción sacrificada de aquella mujer, tal como usa nuestras acciones hoy para sus propósitos.
El sobre que recibí reforzó mi deseo de ayudar a los que están en las esquinas de mi ciudad, pero podemos honrar a Jesús de muchas maneras. Testifiquemos de Él y demostremos su amor de manera práctica.



