El coleccionista vietnamita Pham rescató veinte relojes de iglesias de toda Europa, muchos de los cuales habían sido reemplazados por versiones electrónicas. Uno de ellos, fabricado en Italia, data de 1750 y, sorprendentemente, aún mantiene la hora con precisión. Pham disfruta restaurando y preservando esas piezas; le recuerdan lo precioso que es el tiempo y saborear cada momento.

En Santiago 4, el escritor animó a sus lectores a reconocer el valor inapreciable del tiempo. Les recordó que sus vidas son como «neblina que se aparece por un poco de tiempo» (Santiago 4:14), y advirtió sobre hacer planes sin consultar a Dios: «Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos» (v. 13). En lugar de atreverse a pasarlo por alto en cuanto al momento y el éxito de sus emprendimientos, les recuerda que «no [saben] lo que será mañana» (v. 14). Diseñar nuestros logros es arrogante si dejamos a Dios fuera del cuadro.

Cuando reconocemos la brevedad de nuestras vidas, podemos planear el futuro con menos rigidez y abrazar mejor el presente. Al vivir y trabajar según el diseño y el propósito de Dios, podemos confiarle humildemente nuestro futuro y saborear cada día como el regalo que realmente es… sin importar lo que depare.

De:  Kirsten Holmberg

Reflexiona y ora

¿Cuándo dejaste a Dios fuera tus planes?¿Cómo puedes abrazarel hoy como el regalo que es?
Dios, gracias por regalarmeel hoy. Te entregomi futuro.