Estaba bloqueada. Había escrito la mitad de un artículo cuando se me agotó la mente. «Dios, ¿qué debo hacer?», oré. Entonces, recordé una investigación que afirma que nuestra creatividad aumenta cerca de un 60 % cuando caminamos, así que fui al sendero detrás de mi casa y seguí hablando con Dios. Treinta minutos después, estaba renovada. Regresé al teclado y terminé el escrito.

En 2 Reyes 4:18-35, leemos que Eliseo y su siervo Giezi respondieron al clamor de ayuda de una mujer sunamita por su hijo muerto (vv. 20-35). Siguiendo las instrucciones de Eliseo (v. 29), Giezi colocó su báculo sobre el niño (v. 31). Oraron, y luego Eliseo se acostó sobre el niño. Finalmente, «se paseó por la casa a una y otra parte, y después […] se tendió sobre él nuevamente, y el niño […] abrió sus ojos» (v. 35).

Las Escrituras no nos dicen por qué Eliseo «paseó por la casa» ni qué pensaba. Lo que sí sabemos es que, cuando sus oraciones no tuvieron respuesta de inmediato, no se rindió. Es fácil imaginarlo hablando con Dios en esa situación desesperada.

¿Qué haces cuando quedas bloqueado y no sabes qué hacer? Tal vez sea momento de dar un «paseo de oración». Ya sea que salgamos a un sendero o caminemos de un lado a otro en casa, hablar con Dios nos da respuestas para abordar nuestras circunstancias.

De:  Elisa Morgan

Reflexiona y ora

¿Dónde estás bloqueado? ¿Cómo podrías comunicarte con Dios en esa situación para que te dirija?
Dios, ayúdame a pasear contigo.