Mientras nuestro autobús iba ascendiendo por el estrecho camino a lo largo de las montañas de los Andes, mis compañeros reían y cantaban. Yo miraba por la ventana, asombrada de que no hubiera barandas entre nosotros y el abismo a la derecha. Sentía un poco de temor y ansiedad, y comencé a preguntarme por qué nuestro equipo misionero temporario había llegado a esa remota zona de Ecuador. Entonces me di cuenta: Dios debía amar profundamente a esas personas para haber enviado a su Hijo a morir por ellas. Seguramente, yo podría superar un viaje en autobús aterrador para hablarles de ese amor.

Terminó siendo un gozo realizar breves lecciones bíblicas, compartir nuestros testimonios y orar con quienes nos recibieron en los diversos pueblos que visitamos cada día.

El apóstol Pablo estaba comprometido a hablarles a otros sobre Jesús para que también pudieran confiar en Él. Romanos 10:13 dice que todo el que invoque a Jesús «será salvo». Pero «¿cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados?» (vv. 14-15).

Hay personas a nuestro alrededor que no conocen a Cristo. Pidamos a Dios el valor para compartir la buena noticia de Jesús con otros, orar por ellos e invitarlos a la iglesia.

De:  Nancy Gavilanes

Reflexiona y ora

¿Cómo puedes compartir el mensaje de Cristo con quienes no lo conocen? ¿Qué puedes hacer esta semanapara mostrarle a alguien que te importa?
Dios, ayúdame a hablarlesa otros de Jesús.