Para un padre, la muerte de un hijo es devastadora. Pero perder dos hijos… ¡inimaginable! Sin embargo, esa fue la experiencia del músico, escritor y actor Nick Cave. En 2015, su hijo de quince años cayó de un acantilado y murió. Años después, su hijo mayor también murió. Ante una pérdida tan abrumadora, ¿cómo lograron Cave y su esposa seguir adelante? ¿Cómo lo harías tú?
Cave intentó buscar consuelo en el mundo que lo rodeaba. «El mundo tiene la audacia de seguir siendo hermoso […] en tiempos de profundo sufrimiento. Así veía yo el mundo —dijo—; seguía adelante, sistemáticamente espléndido».
Jesús habló de esa belleza y la vio como lo que realmente es: la creación de Dios. Sus célebres palabras en Lucas 12, «considerad los lirios» (v. 27), no ignoran la realidad del sufrimiento en nuestras vidas. De hecho, honran nuestras mayores tragedias al ofrecer un antídoto contra ellas. Detente y contempla los lirios, los cuervos (v. 24) o el amanecer. Cristo nos enseñó: «si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, […] ¿cuánto más a vosotros…?» (v. 28).
Ante el duelo y la pérdida, la perspectiva del mundo es insuficiente. Jesús nos anima a considerar a nuestro Dios creador, quien sostiene su audaz creación y nos cuida profundamente.



