Un médico decidió jubilarse después de tratar a pacientes con cáncer durante casi treinta años. Mientras resolvía las finanzas de su clínica, optó por perdonar 650.000 dólares de deuda a personas que aún le debían. «Siempre me ha incomodado que los pacientes no solo tengan que preocuparse por su salud —explicó, —[sino también por] sus familias, sus trabajos [y] el dinero. Siempre me ha afectado».

Aunque nunca hayamos estado muy endeudados, todos hemos experimentado algo similar en un sentido espiritual. La Biblia compara el pecado con «deudas» (Mateo 6:12). También dice que no hay forma de saldar lo que le debemos a Dios. No podemos donar dinero, servir a otros ni llegar a un acuerdo con Él para cubrir nuestra deuda. Jesús es nuestra única esperanza. Mediante su muerte y resurrección, Cristo «[canceló] el documento de deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz» (Colosenses 2:14 lbla).

Aceptar el sacrificio de Jesús por las cosas malas que hemos hecho significa despertar a un nuevo día, completamente libres de la carga del pecado. Que la misericordia y el perdón de Dios iluminen el mundo, mientras Él nos ayuda a tratar con amor a las personas y las circunstancias en nuestras vidas.

De:  Jennifer Benson Schuldt

Reflexiona y ora

¿Por qué crees que Dios obra igual,seas misericordioso con otros o no? ¿Cómo tu visiónde la vida refleja tu libertad en Cristo?
Jesús, gracias porpagar mi deuda por el pecado.