Recordemos primero un concepto fundamental: la neurodivergencia. Este término explica cómo algunas personas tienen un cerebro que funciona, aprende y procesa la información de forma diferente a lo que se considera “más común” o neurotípico. Esto no es algo negativo; es simplemente una manera distinta de ver y relacionarse con el mundo.
Tras haber abordado anteriormente el Espectro Autista (TEA), hoy exploraremos otra neurodivergencia muy común: el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
¿Qué es el TDAH?
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es una condición que afecta la forma en que una persona presta atención, se comporta y controla sus impulsos. A quienes lo presentan puede costarles concentrarse, quedarse quietos o pensar antes de actuar.
Aunque suele diagnosticarse en la niñez, el TDAH comienza en la infancia y puede continuar en la vida adulta. Sus efectos pueden influir en diversas áreas, como el rendimiento escolar o laboral, las relaciones interpersonales y la autoestima. Afortunadamente, es una condición que cuenta con tratamientos efectivos, incluyendo apoyo psicológico, medicación y acompañamiento educativo.
El TDAH en Niños y Adolescentes
El TDAH puede afectar a los menores en el colegio, en su casa y en la dinámica con sus amigos. A cualquier niño le puede costar prestar atención o quedarse quieto a veces, pero si estas dificultades persisten y afectan su vida diaria, podría tratarse de TDAH.
Signos y Síntomas Principales
Los niños y adolescentes con TDAH suelen presentar tres comportamientos clave:
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Distracción (Déficit de Atención): Dificultad para concentrarse y terminar tareas. Pueden pasar por alto detalles, parecer olvidadizos, perder cosas con frecuencia, no seguir instrucciones completas o parecer que “sueñan despiertos”.
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Hiperactividad: Se muestran inquietos, incansables y se aburren con facilidad. Les cuesta estar sentados o callados cuando es necesario. Pueden trepar, saltar o hacer las cosas de forma apresurada, cometiendo errores por descuido.
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Impulsividad: Actúan rápido y sin pensar. Suelen interrumpir, hablar a gritos en clase, tener dificultades para esperar su turno o reaccionar con enojo fácilmente.
Nota: Es fundamental saber que el TDAH a veces se confunde con el comportamiento normal de la primera infancia. Además, quienes lo presentan pueden experimentar también ansiedad, depresión o conductas desafiantes.
El TDAH en la Vida Adulta
Muchas personas llegan a la adultez sin saber que tienen TDAH; simplemente sienten que las tareas cotidianas son un gran desafío. Aunque la inquietud física suele disminuir con la edad, persisten otras dificultades:
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Problemas para organizar, priorizar tareas y manejar el tiempo.
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Dificultad para mantener la concentración o hacer varias cosas a la vez.
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Impulsividad (compras compulsivas, arrebatos de ira, interrumpir conversaciones).
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Baja tolerancia a la frustración y dificultad para manejar el estrés.
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Cambios de ánimo frecuentes.
Causas y Diagnóstico
¿Qué lo causa? Las causas exactas en el cerebro aún se estudian, pero se sabe que tiene un fuerte componente hereditario. Otros factores de riesgo incluyen el nacimiento prematuro o la exposición a toxinas y drogas durante la gestación. Es fundamental aclarar que el TDAH no es causado por una mala crianza.
¿Cómo se diagnostica? No existen pruebas de sangre ni de laboratorio. El diagnóstico es clínico y lo realiza un médico o especialista a través de entrevistas, observación y cuestionarios aplicados a los padres, al niño y a sus profesores para evaluar su comportamiento en distintos entornos.
Tratamiento y Apoyo Integral
El manejo del TDAH requiere un enfoque de equipo:
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Medicamentos: Ayudan a mejorar la concentración y el autocontrol. Deben ser administrados y monitoreados estrictamente por un médico.
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Terapia Conductual: Enseña a los niños habilidades sociales y de planificación, y orienta a los padres sobre cómo manejar situaciones cotidianas.
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Apoyo en Casa: Es vital dar instrucciones claras (una a la vez), elogiar los logros, mantener rutinas de sueño y alimentación saludables, y centrarse en las fortalezas del niño.
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Apoyo Escolar (El rol de los profesores): Es crucial trabajar en conjunto con el colegio. Se pueden dividir las tareas, reducir las distracciones en el aula y consultar por la integración al PIE (Programa de Integración Escolar), una estrategia del sistema educativo chileno que entrega apoyo adicional (psicólogos, fonoaudiólogos y educadores diferenciales) a estudiantes con Necesidades Educativas Especiales.
Diferencias y Similitudes: Autismo vs. TDAH
El TDAH y el Autismo (TEA) son condiciones distintas, pero a veces pueden solaparse o parecerse, dificultando su diagnóstico.
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El TDAH se caracteriza por la inatención, la hiperactividad y la impulsividad. La distracción suele ocurrir porque cualquier estímulo del entorno capta su atención.
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El Autismo (TEA) se centra en desafíos en la comunicación y la interacción social. Suelen tomar el lenguaje de forma literal, prefieren rutinas estrictas (los cambios les generan malestar) y pueden presentar movimientos repetitivos para autorregularse. Su falta de atención suele darse cuando una actividad no es de su interés o rompe su rutina.
¿Pueden darse ambos? Sí. Un niño puede presentar un doble diagnóstico. Por ello, la evaluación debe realizarla un equipo multidisciplinario con experiencia.
Ningún diagnóstico es una etiqueta negativa; es una hoja de ruta para entender las necesidades de cada persona. El trabajo conjunto entre familia, escuela y profesionales es la clave para que puedan desarrollar todo su potencial.
Consultas de la Semana: ¿Obsesión es lo mismo que fijación?
Respondiendo a la pregunta que nos dejaron el miércoles anterior: No, obsesión y fijación no son lo mismo, aunque ambas implican un foco intenso de atención.
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La Obsesión es involuntaria, intrusiva y genera angustia. Son pensamientos repetitivos que provocan ansiedad, se sienten fuera de control y perjudican la calidad de vida diaria.
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La Fijación es un interés intenso y persistente en un tema u objeto. Suele ser placentera, inofensiva y, en el contexto de la neurodivergencia, a menudo se le conoce como un “interés especial” que no genera disfunción o ansiedad por sí mismo.

