Por el programa “Todo se lo debo a él” | Radio Voz Cordillera 107.3FM
La dislexia es un tema que genera muchas dudas entre padres y educadores. En el programa Todo se lo debo a él, transmitido por Radio Voz Cordillera 107.3FM, queremos profundizar en esta condición para derribar mitos y entregar herramientas útiles. Comprender cómo funciona la mente de un niño con dislexia es el primer paso para acompañarlo en su desarrollo.
El Origen de la Palabra Dislexia
El término “dislexia” fue acuñado en el año 1887 por el oftalmólogo alemán Rudolf Berlin. Etimológicamente, proviene de dos raíces griegas:
Dys- (δυς-): Que significa “mal”, “anomalía” o “con dificultad”.
Lexis (λέξις): Que se traduce como “palabra”, “dicción”, “habla” o “lenguaje”.
En conjunto, su significado literal es “dificultad con las palabras” o “dificultad en el habla”.
¿Por qué la Dislexia es una Neurodivergencia?
Es fundamental aclarar que la dislexia no es una enfermedad, ni significa que el niño tenga una menor capacidad intelectual. Simplemente, es una forma distinta en la que funciona y se organiza el cerebro desde el nacimiento.
Por esta razón, se le considera una neurodivergencia. Esta organización cerebral diferente influye en cómo se procesa el lenguaje, pero también suele aportar otras formas de pensar y aprender que resultan ser mucho más creativas y visuales.
¿Qué es exactamente la dislexia?
La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje, muchas veces de carácter hereditario, que afecta la manera en que un niño lee, escribe, comprende textos y utiliza la ortografía. Principalmente, consiste en la dificultad para relacionar los sonidos del habla con las letras y las palabras escritas.
El doctor Jack Fletcher, neuropsicólogo de la Universidad de Houston, lo explica claramente: “Para desarrollar habilidades de lectura, el cerebro tiene que reorganizarse. Utiliza áreas del cerebro creadas para el lenguaje y la atención visual, y las reutiliza para la lectura”.
El desafío de los fonemas
Aprender a leer requiere que los niños entiendan que las palabras están formadas por sonidos pequeños llamados fonemas (el sonido más pequeño que escuchamos en una palabra). Por ejemplo, la palabra “sol” tiene tres fonemas: /s/ – /o/ – /l/.
Primero, los niños deben reconocer estos sonidos al escuchar.
Luego, aprenden que cada letra escrita representa uno de esos sonidos.
Finalmente, logran unir los sonidos con las letras para empezar a leer.
Si este proceso no se desarrolla a tiempo, el avance en la lectura requerirá de más paciencia y práctica estructurada.
Tipos de Dislexia
Hoy sabemos que la dislexia no es un problema único, sino un conjunto de dificultades que varían en cada persona. Los principales tipos son:
Dislexia fonológica: Dificultad para reconocer y trabajar con los sonidos de las palabras (como separar sílabas o hacer sonar palabras nuevas).
Dislexia superficial: Dificultad para recordar cómo se ven las palabras, lo que complica leer términos que no suenan tal como se escriben.
Dislexia visual: Problemas para procesar lo que se ve, afectando directamente la lectura fluida y la comprensión de textos.
¿Cuándo consultar a un especialista?
Aunque los padres o profesores suelen notar las primeras señales, el diagnóstico oficial debe realizarlo un profesional (psicólogo, psicopedagogo o neurólogo). Este diagnóstico suele hacerse después de los 7 años, ya que antes de esa edad los niños aún están en pleno proceso de aprender a leer.
Sin embargo, es recomendable consultar antes si notas estas señales de alerta:
Le cuesta relacionar las letras con sus respectivos sonidos.
Lee de forma considerablemente más lenta que otros niños de su edad.
Muestra un cansancio extremo al leer o escribir.
Presenta constantes y abundantes errores de ortografía.
Condiciones asociadas
Es común que la dislexia se confunda o se presente junto a otras dificultades del aprendizaje:
Discalculia: Problemas con los números y operaciones matemáticas.
Dislalia: Dificultad para pronunciar correctamente algunos sonidos.
Déficit de atención (TDA/TDAH): Dificultades para concentrarse, mantener la atención o terminar tareas.
Disgrafía: Dificultad motora o cognitiva para escribir de forma clara y legible.
¿Cómo apoyar a tu hijo con dislexia?
El acompañamiento familiar es vital. Aquí te dejamos algunas estrategias efectivas:
Escúchalo y valida sus emociones: Comprende su frustración y hazle saber que estás ahí para ayudarlo.
Cero comparaciones: Evita siempre compararlo con hermanos, amigos u otros compañeros de curso.
Alianza con el colegio: Mantente en contacto permanente con sus profesores para alinear las estrategias de apoyo.
Utiliza herramientas alternativas: Apóyate en audiolibros, textos con letras grandes o marcadores de colores.
Estructura su entorno: Crea rutinas claras y ordenadas para facilitar su día a día.
Potencia sus talentos: Refuerza todo aquello en lo que destaca, ya sea el deporte, el arte, la música o las habilidades sociales.
Busca ayuda experta: Infórmate continuamente y confía en los profesionales idóneos.
Un mensaje final
La dislexia no desaparece, pero se aprende a manejar. Con el apoyo emocional correcto y las estrategias pedagógicas adecuadas, los niños con dislexia pueden superar las barreras del lenguaje escrito, salir adelante y desarrollar todo su brillante potencial.
Te invitamos a seguir escuchando Todo se lo debo a él por Radio Voz Cordillera 107.3FM y a través de nuestra señal online en radiovozcordillera.cl, donde seguimos compartiendo temas que fortalecen a nuestra comunidad.



