Un conductor de Uber llamado Esbon Kamau recogió a un joven que se dirigía a comprar una motocicleta. Después de dejar al pasajero, Kamau se dio cuenta de que el muchacho había dejado una bolsa en el asiento trasero con 8.000 dólares, el efectivo necesario para la compra de la moto. Kamau contactó a Uber para localizar al pasajero. Al rato, le devolvió el dinero al joven, que estaba agradecido y aliviado. «Haz lo correcto en el momento adecuado —dijo Kamau— y no dejes que el egoísmo te domine».
Kamau demostró integridad. Se negó a ganar dinero rápido o a aprovecharse del error de alguien. «El que camina en integridad anda confiado» (Proverbios 10:9). Cuando practicamos la integridad, lo único que nos interesa es la verdad. No hace falta que nos preocupe nuestra reputación ni que nuestras malas acciones nos alcancen. La Biblia es clara: «el que pervierte sus caminos será quebrantado» (v. 9), pero eso no tiene por qué preocuparnos a nosotros. Simplemente vivimos en la verdad, mostrando la sabiduría (v. 13) que viene de Dios. En Él, estamos seguros y somos libres.
En la vida, enfrentamos muchísimas tentaciones de mentir o manipular, pero Dios nos llama a caminar con Él. Y al hacerlo, podemos vivir siendo «íntegros» e irreprochables (v. 29 nvi).







