Abrí la aplicación de banca en línea y descubrí dos retiros de más de 500 dólares, que no había realizado. Entré en pánico, llamé al banco y me enteré de que habían robado mi identidad. Con la ayuda del banco, pude restablecer mi buen historial, pero la experiencia me enseñó a estar alerta para prevenir este tipo de robos en el futuro.
En Juan 10:10, Jesús advierte que «el ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir». Al reprender a los líderes religiosos que lo criticaban por sanar en el día de reposo (9:13-15), reveló la verdadera intención de ellos: hurtar, matar y destruir. Nuestro enemigo, Satanás, trama robarnos nuestra comprensión de la gracia de Dios y la libertad que nos brinda la muerte de Jesús. La esperanza y la ayuda aparecen cuando Jesús se describe como el buen pastor que llama a sus ovejas por nombre (10:2-4). Estas huyen de un ladrón «porque no reconocen la voz de los extraños» (v. 5).
A veces, nos sentimos víctimas del mal en el mundo. Pero nuestro Dios nos invita a ejercer el discernimiento para reconocer la voz del enemigo que quiere hurtar, matar y destruir, y evitarla. Cuando sintonizamos los oídos a la voz de nuestro buen Pastor, podemos confiar en que nos guiará hacia una vida «en abundancia» (v. 10).




