Me sentí sumamente inspirada luego de leer una novela histórica sobre Mary McLeod Bethune, fundadora de la Universidad Bethune-Cookman. Las historias sobre su determinación e interés por los demás me llevaron a leer más sobre ella. Se cuenta cómo, a principios del siglo xx, le «describió» los edificios de su escuela para jóvenes afroamericanas a un rico empresario. Pero cuando él visitó el «campus», encontró solo un edificio. Ella le había descrito su sueño, esperando que él invirtiera en la escuela. Su fe y visión trabajaron juntas para conseguir los fondos. Finalmente, su escuela es hoy una universidad.

Bethune afirmó: «Sin fe, nada es posible. Con ella, nada es imposible». Su frase es similar a lo que Jesús les dijo a los discípulos que preguntaban sobre la salvación. Intentaban imaginar cómo alguien podía «entrar […] en el reino de Dios» (Mateo 19:24). Querían saber: «¿Quién […] podrá ser salvo?» (v. 25). Jesús les compartió que la fe en Dios es el único camino, porque «para Dios todo es posible» (v. 26).

La fe está arraigada en la creencia en Dios y su poder. Nos impulsa a creer en la posibilidad de cosas que aún no vemos (ver Hebreos 11:1); como el sueño de una escuela para los desfavorecidos o un hogar eterno para los que aceptan a Cristo. Que Dios nos ayude a ver lo que Él ve.

De:  Katara Patton

Reflexiona y ora
¿Qué te cuesta creer? ¿Cómo te ayuda confiar en el poder de Dios?
Dios, confío en que puedes hacer lo imposible.