Durante su viaje por varios países africanos, J. D. fue testigo de escenas asombrosas. Sus mensajes desde el este de Zambia incluían fotos de mujeres llenas de fe que presentaban su plan de evangelización para los próximos tres años. «Es una de las presentaciones de planificación estratégica más poderosas que he escuchado en mi vida. En lugar de una pizarra, dibujaron en la tierra. En lugar de repartir copias bonitas de lo que iban a hacer, mostraron su plan en carteles de hojas de papel arrugadas, sostenidas por dos de ellas. ¡Fue increíble!». Estaban demostrando el tipo de fe que Jesús valora.

Mateo 15:21-28 registra otro ejemplo. La condición de su hija llevó a una mujer a buscar a Jesús. Dijo: «¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio» (v. 22). Su fe «grande» (v. 28) en Jesús contrastaba con la falta de fe de los líderes judíos, cuyos corazones estaban lejos de Dios (v. 8). Aunque Cristo reconocía el linaje externo de los descendientes de Abraham, su elogio fue para una mujer gentil que poseía la fe de Abraham.

¿Qué te impulsa a mirar a Jesús hoy? Sea lo que sea lo que te lleve a Él, ve… aunque sientas que estás cojeando. No importa el tamaño de tu fe, sino su objeto: Jesús, y solo Jesús.

De:  Arthur Jackson

Reflexiona y ora

¿Cómo describirías tu fe hoy? ¿Cómo podrías reabastecer tu confianza en Jesús?
Jesús, ayúdame a aumentar mi fe mientras suples mis necesidades.