Después de la muerte de su madre, Joni Eareckson Tada reflexionó sobre cómo nuestros cuerpos terrenales son como «vasos de barro» que contienen el tesoro de la presencia de Cristo. Pensó en un equivalente moderno para describirlos: una caja de cartón. Sabía que la «caja» de su madre, con sus esquinas desgastadas, ahora estaba vacía, pero había sido «el recipiente donde había habitado el tesoro del Espíritu de Cristo».
Joni señala que los que siguen a Jesús permiten que Él brille a través de ellos; muchas veces a través de las arrugas que aparecen cuando sus «cajas» se van deteriorando con la edad. Así evocó las palabras de Pablo sobre el tesoro que aparece en «vasos de barro» para que se revele que «la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros» (2 Corintios 4:7). Aunque Pablo estaba atribulado y angustiado por lo que sufría, no estaba derribado ni destruido (vv. 8-9). Sabía que la vida de Cristo se revelaría a través de sus sufrimientos en el cuerpo.
¿Cómo está tu «caja de cartón»? Quizá sientas que las arrugas aumentan mientras gimes bajo el peso del dolor o la enfermedad, pero ten la certeza de que Jesús está siendo revelado en tu cuerpo (v. 10). Al rendirte a Él, hará brillar su luz a través de ti, para que quienes están en tinieblas reciban su amor y su vida.




