Abel había comprado software pirata durante años, simplemente porque era más barato. Aunque era ilegal, no sentía que fuera moralmente incorrecto; todos lo hacían. ¿Por qué debía él comprar software original tan caro? ¿Quién lo iba a controlar?
Pero después de oír una charla sobre ejemplos cotidianos de vivir conforme a los estándares de Dios, Abel —un nuevo creyente que crecía en la fe— comenzó a preguntarse: ¿Qué significa hacer lo correcto?
Abel decidió reemplazar todo su software por versiones originales. Le costó mucho más, pero, como les explicó a sus amigos: «Dios lo sabe, y Él nos llama a hacer lo correcto, ¿verdad?».
En Amós 7, Dios les recordó a los israelitas que sus estándares eran absolutos y se aplicaban a todos. Sus leyes y normas morales eran como una «plomada» (v. 8): una cuerda con peso que usaban los constructores para determinar si una pared estaba perfectamente vertical, para asegurar la integridad estructural.
Aunque misericordioso, Dios no puede comprometer su justicia, por eso envió a su Hijo Jesús a morir en nuestro lugar para pagar por nuestro pecado. La Biblia nos muestra si estamos andando en su camino o no. Por su gracia, Dios ayuda a quienes creen en Jesús a vivir como le agrada y le honra, haciendo lo correcto.







