Un estudio reveló que ver programas de televisión con personajes crueles puede llevar a las personas a ser crueles. Ver peleas explícitas o chismes sutiles prepara el cerebro para comportamientos similares. Esta conexión suele ser subconsciente, por lo que incluso programas con bromas aparentemente «inofensivas» a costa de otros pueden influir de manera sutil nuestro trato con los demás. Asimismo, aquellos con quienes elegimos pasar nuestro tiempo afectarán nuestro comportamiento.

Salomón ofrece sabiduría sobre este importante tema: «El que anda con sabios, sabio será; mas el que se junta con necios será quebrantado» (Proverbios 13:20). Implica que los individuos quizá no logren esta sabiduría solos, y que deben relacionarse con personas sabias y que honren a Dios en lugar de con necios. Rodearse de gente sabia fomenta «el buen entendimiento» y ayuda a evitar «la destrucción» (v. 15 nvi). Un erudito lo llama «educación por amistad». Los compañeros habituales inevitablemente se influyen entre sí, para bien o para mal. Salomón nos insta a ser conscientes de con quiénes andamos, ya que «la ley del sabio es fuente de vida» (v. 14).

Procuremos rodearnos siempre de personas que nos alienten a reverenciar al Señor, amar a los demás y crecer en sabiduría.

De:  Marvin Williams

Reflexiona y ora
¿Por qué es vital aprender de quienes aman a otros y actúan sabiamente? ¿Cómo puedes alentar a otros a crecer en amor y sabiduría?
Dios, gracias por quienes me enseñaron a ser sabio.