Un fuerte golpe contra la ventana del aula donde estaba enseñando sobresaltó a los estudiantes. ¡Luego, otro golpe! Un pájaro había volado contra el vidrio y rebotó, solo para intentar nuevamente y chocar otra vez. Más tarde, leí que más de mil millones de aves mueren cada año en los Estados Unidos al chocar contra ventanas. Las colisiones ocurren cuando la vegetación se refleja en el vidrio, y creen que ven alimento o material para anidar. Están seguras de que ven con claridad, pero están confundidas.

Es peligroso pensar que siempre vemos lo que es verdadero; que conocemos con claridad nuestro interior. Sin embargo, sufrimos de una confusión mortal y demostramos repetidamente que incluso nuestra mejor sabiduría, por sí sola, termina en miseria: «Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte» (Proverbios 16:25). Creemos que vemos lo real, pero con mucha frecuencia estamos confundidos. Incluso nuestra apreciación más aguda está plagada de percepciones equivocadas. Nuestra visión más clara sigue siendo turbia, imperfecta y a menudo destructiva.

Por eso, necesitamos la sabiduría de Dios (vv. 20-21); que Él ilumine la verdad y nos guíe hacia lo que es real, que nos saque de nuestra confusión mortal y nos dirija hacia la plenitud y la vida.

De:  Winn Collier

Reflexiona y ora
¿Cuándo una falsa percepción te llevó a confundirte? ¿Cómo la sabiduría de Dios te ofrece un camino mejor?
Dios, necesito tu sabiduría.