Pieter besa cada noche un retrato enmarcado de sus ancianos padres. Han pasado muchos años desde la última vez que estuvo con ellos. Cuando era joven adulto y decidió seguir a Jesús, su familia y su comunidad lo presionaron para que abandonara su nueva fe. Al no hacerlo, sus padres lo desheredaron. «En la Biblia, Dios prometió que ayudaría a sus hijos en tiempos difíciles, y yo le creí —dijo Pieter—. Elegir seguirlo trajo sufrimiento, pero Él me ha ayudado a soportar». Como está seguro de que Dios cumple lo que dice, puede actuar confiando en sus promesas.

José, al final de su vida, también estaba seguro de las promesas de Dios. Les dijo a sus hermanos: «Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob» (Génesis 50:24). Como estaba convencido de que Dios cumpliría su promesa de llevar a su pueblo a Canaán, también instruyó a los israelitas: «haréis llevar de [Egipto] mis huesos» (v. 25).

Cuatrocientos años después, en el éxodo de Egipto, «tomó también consigo Moisés los huesos de José» (Éxodo 13:19), y finalmente, «los enterraron en Siquem», en Canaán (Josué 24:32).

Sigamos el ejemplo de José (Hebreos 11:22), confiando en las promesas de Dios al actuar conforme a ellas.

De:  Karen Huang

Reflexiona y ora
¿Conforme a qué promesas de Dios puedes actuar? ¿Qué pasos prácticos puedes dar?
Dios fiel, gracias por tus promesas.