«¡Un cervatillo quedó atrapado en nuestra cerca!», exclamó Julia a su esposo, Tomás. Él lo liberó con cuidado, pero la madre no aparecía por ninguna parte.

Esa tarde, Tomás vio salir del bosque una manada de ciervos. Una cierva parecía especialmente alerta. Sospechando que podía ser la madre del cervatillo, buscó en su teléfono una grabación del llanto de angustia de un cervatillo y la reprodujo. La cierva comenzó a seguirlo, y él la condujo hasta donde el cervatillo estaba acurrucado. El pequeño comenzó de inmediato a mamar; la libertad había sido alcanzada, madre e hijo se reencontraron, todo gracias al tierno pastoreo de Tomás.

Dios está aún más decidido a cuidar de su pueblo y liberarlo. Israel estaba atrapado en el exilio en Babilonia, pero Él prometió: «Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas, y […] las cuidaré» (Ezequiel 34:11 rvc). Como los líderes habían permitido que fueran «esparcidas» (v. 12), Dios dijo: «buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada» (v. 16).

Los creyentes en Jesús vemos el cuidado supremo de Dios al buscarnos y rescatarnos. «El buen pastor su vida da por las ovejas», dijo Jesús (Juan 10:11). Cuando estábamos perdidos en nuestros pecados y cautivos, nos rescató mediante un gran precio. ¡Celebremos al buen Pastor que nos liberó!

De:  James Banks

Reflexiona y ora
¿Qué significa para ti el corazón de pastor de Dios? ¿Cómo podrías agradecerle hoy por su cuidado?
Buen Pastor, gracias por amarme y liberarme.