El tungsteno es una especie de paradoja. Tiene la mayor resistencia a la tracción de cualquier elemento puro, lo que lo hace extremadamente difícil de romper. Pero el sitio web Mead Metal señala: «En términos de resistencia al impacto, el tungsteno es débil; es un metal frágil conocido por romperse al recibir un golpe». Es fascinante que el metal natural más fuerte sea también tan débil y quebradizo.
Los seres humanos muestran una característica similar. Aunque poseemos gran fortaleza física y mental, podemos ser fácilmente aplastados por el peso de este mundo caído y roto. Pablo lo experimentó personalmente. En 2 Corintios 11, describió experiencias que lo abrumaron (vv. 23-29). Pero Dios lo animó: «Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Por eso, Pablo decidió: «con mayor gusto me gloriaré en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo» (2 Corintios 12:9).
Antes, en 2 Corintios 4:8, había escrito: «Por todos lados nos presionan las dificultades, pero no nos aplastan» (ntv). Aunque el hijo más fuerte de Dios sabe muy bien que este mundo es simplemente demasiado para nosotros, hay esperanza. Dependemos de la fuerza de su gracia para poder resistir. Como Pablo, aceptemos nuestras debilidades para que el poder de Dios nos sostenga.







