La librería Serendipity, muy popular en Chelsea, Michigan, necesitaba expandirse. La dueña encontró un edificio más grande a solo una cuadra. Como quería mudarse rápidamente, sin cerrar la tienda ni tener que empacar todos los libros, pidió ayuda a la comunidad. ¡Se presentaron más de trescientas personas! Hombro con hombro, formaron una cinta transportadora humana y pasaron los libros de una persona a otra, trasladando 9.100 libros en menos de dos horas. La dueña dijo: «[La librería] es realmente parte de la comunidad, y [la gente] la hace propia». Todos trabajaron con entusiasmo, codo a codo.
Cuando Nehemías, un judío que era copero del rey persa, se enteró de que el muro de Jerusalén estaba en ruinas, clamó a Dios por guía (Nehemías 1:3-11). Los babilonios habían destruido los muros años antes. Después de investigar, pidió ayuda a la comunidad, y dijo a los líderes judíos: «Ustedes son testigos de nuestra desgracia. Jerusalén está en ruinas […]. ¡Vamos, anímense! ¡Reconstruyamos la muralla» (2:17 nvi). El capítulo 3 describe cómo, tanto líderes como ciudadanos, repararon voluntariamente la sección del muro que estaba justo frente a cada uno. Trabajaron codo a codo.
Nosotros también podemos impactar a nuestra comunidad al servir juntos bajo la dirección de Dios y con su fuerza.







