En la bahía de Monterey, California, un capitán de barco vio quince delfines del Pacífico unirse a una súper manada de más de dos mil. Diversos tipos y edades de delfines se reúnen para defenderse de los depredadores, alimentarse y socializar. Aun así, el tamaño y la diversidad fue un espectáculo raro de contemplar.
La Biblia registra una reunión poco común de personas diversas fundamental en nuestra historia de fe. Mientras los discípulos celebraban la Pascua en Jerusalén, «vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa» (Hechos 2:2), y fueron «llenos del Espíritu Santo», el cual los capacitó para hablar en diferentes lenguas (v. 4). Personas «de todas las naciones bajo el cielo» también se habían reunido para la Pascua (v. 5). Al preguntarse por el fuerte ruido, cada uno «oía hablar [a los discípulos] en su propio idioma» (v. 6 RVA-2015). Luego, Pedro proclamó a Jesús como «Señor y Cristo» (v. 36), y unos tres mil creyeron y fueron bautizados (v. 41). El pueblo de Dios vivió en comunidad como nunca antes, y Él «añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos» (v. 47).
El pueblo de Dios en todo el mundo sigue reuniéndose para crecer en comunidad y proclamar a Jesús como Señor. A través de nosotros, Él seguirá extendiendo su reino.







