Después de que a Julia le diagnosticaran demencia de inicio temprano, ya no podía leer la Biblia con facilidad, así que empezó a escucharla. Sus pasajes tienen ahora un significado nuevo para ella, ya que a veces se pierde o desvaría con animales salvajes. Cuando se siente desorientada y temerosa, recibe el consuelo de Dios al oír a Isaías hablar del «Camino de Santidad» reservado para «el que anduviere en este camino» (Isaías 35:8). Allí no habrá necios malvados «ni fieras»; es solo «para que caminen los redimidos», aquellos a quienes Dios rescata (v. 9).

El profeta Isaías compartió las promesas de Dios para su pueblo, exiliado de su hogar. Lejos del templo, donde experimentaban su presencia, tal vez se sentían tristes y abandonados. Por eso, las promesas del Camino de Santidad, el sendero hacia Dios, les darían esperanza y fortaleza. Pensar en entrar en «Sion con alegría», sin temor ni tristeza, los llevaba a regocijarse (v. 10).

Así como Julia se aferra a estas antiguas promesas, también nosotros, quienes creemos en Jesús, podemos confiar en que, mientras caminamos con Él, conoceremos el gozo y la alegría (v. 10). Cualesquiera que sean las pruebas que enfrentemos, sabemos que el camino de Dios nos conduce a casa, junto a Él.

De:  Amy Boucher Pye

Reflexiona y ora
¿Qué significan para ti estas promesas de Dios? Cuando experimentes pruebas fuera de tu control, ¿cómo puedes acudir a Él?
Dios, ayúdame a entregarte mis temores. Anhelo estar contigo.